Soy de los que prefiere darle al nuevo fichaje del Valencia, como mínimo, el beneficio de la duda
Como defecto personal y profesional, defiendo al Valencia de entrada, siempre, y hasta el infinito y más allá. Hay veces que además de eso, estoy convencido de la defensa en cuestión. Hoy toca. Me aficioné al fútbol en general desde el Valencia, es decir siempre he sido más valencianista que futbolero y lo voy a seguir siendo a pesar de que cada día me gusta más sentarme en el sofá a ver un partido —sea cual sea—. El asunto está en que ayer puse en el twitter que mejor haremos si criticamos el fichaje de Barragán cuando veamos que no juega una castaña a fútbol, y el colega Vicent Devis de Massalfassar me dice que no es una crítica, es una realidad. Y bueno, realidades o verdades hay muchas, porque en el fondo tienen un punto de opinión irrefutable —no en vano hay miembros de club de fans de David Bisbal y Bustamante, y hay aficionados al Real Madrid—, pero según mis apuntes de COU Platón refutó de manera brillante a los sofistas. Pues bien, después de mucho pensar, llego a la conclusión de que si el filósofo griego tuviera una cuenta de twitter yo le seguiría. Quiero decir que según Platón, conviene quedarse con la esencia y no con la apariencia, y sobre todo, conviene no apelar al empirismo como verdad absoluta e irrefutable. El empirismo es lo mismo que la experiencia, y elevado a la máxima potencia significa que si hemos visto dos partidos de Barragán y no nos gustaron, por esa regla de tres, Barragán no es bueno. Dejé de creer ciegamente en esta teoría el día en que comprendí que Toni Lambada no era buen delantero a pesar de que le vi marcar cuatro goles al Celta en Copa del Rey y en solo quince minutos. Por ello, yo voy a darle tiempo a Barragán. Cada uno haga lo que quiera pero adelanto que no siempre me gusta lo del «yo ya lo dije» porque hay veces que, como en la fábula, suena la flauta. Tampoco es cuestión de apelar a la teoría cavernaria esa que convierte a un chaval de 18 años que ha costado un montón y que jugaba en el colista de la liga francesa en el ´nuevo Fernando Hierro´ como si eso fuera algo bueno, por otra parte. En ciertos momentos me gusta el punto crítico que tiene la afición, y en general la prensa de Valencia, pero chico, un respiro de vez en cuando tampoco vendría mal. Y con esto no trato de dar lecciones de nada a nadie, que conste, simplemente digo en voz alta mis sensaciones.
http://www.superdeporte.es/carlos-bosch/2011/09/01/barragan-platon-teoria/137490.html
Como defecto personal y profesional, defiendo al Valencia de entrada, siempre, y hasta el infinito y más allá. Hay veces que además de eso, estoy convencido de la defensa en cuestión. Hoy toca. Me aficioné al fútbol en general desde el Valencia, es decir siempre he sido más valencianista que futbolero y lo voy a seguir siendo a pesar de que cada día me gusta más sentarme en el sofá a ver un partido —sea cual sea—. El asunto está en que ayer puse en el twitter que mejor haremos si criticamos el fichaje de Barragán cuando veamos que no juega una castaña a fútbol, y el colega Vicent Devis de Massalfassar me dice que no es una crítica, es una realidad. Y bueno, realidades o verdades hay muchas, porque en el fondo tienen un punto de opinión irrefutable —no en vano hay miembros de club de fans de David Bisbal y Bustamante, y hay aficionados al Real Madrid—, pero según mis apuntes de COU Platón refutó de manera brillante a los sofistas. Pues bien, después de mucho pensar, llego a la conclusión de que si el filósofo griego tuviera una cuenta de twitter yo le seguiría. Quiero decir que según Platón, conviene quedarse con la esencia y no con la apariencia, y sobre todo, conviene no apelar al empirismo como verdad absoluta e irrefutable. El empirismo es lo mismo que la experiencia, y elevado a la máxima potencia significa que si hemos visto dos partidos de Barragán y no nos gustaron, por esa regla de tres, Barragán no es bueno. Dejé de creer ciegamente en esta teoría el día en que comprendí que Toni Lambada no era buen delantero a pesar de que le vi marcar cuatro goles al Celta en Copa del Rey y en solo quince minutos. Por ello, yo voy a darle tiempo a Barragán. Cada uno haga lo que quiera pero adelanto que no siempre me gusta lo del «yo ya lo dije» porque hay veces que, como en la fábula, suena la flauta. Tampoco es cuestión de apelar a la teoría cavernaria esa que convierte a un chaval de 18 años que ha costado un montón y que jugaba en el colista de la liga francesa en el ´nuevo Fernando Hierro´ como si eso fuera algo bueno, por otra parte. En ciertos momentos me gusta el punto crítico que tiene la afición, y en general la prensa de Valencia, pero chico, un respiro de vez en cuando tampoco vendría mal. Y con esto no trato de dar lecciones de nada a nadie, que conste, simplemente digo en voz alta mis sensaciones.
http://www.superdeporte.es/carlos-bosch/2011/09/01/barragan-platon-teoria/137490.html



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