Vicente Bau
Tres jugadores fichados para reforzar la defensa, es un buen número, ahora sólo falta es que se aclimaten lo antes posible
¿Qué es el ´Efecto Cesc´? Escrito así, de golpe y porrazo y sin dar más explicaciones, suena a titular de una de esas novelas repletas de intriga y de asuntos turbios. Novelón de más de setecientas páginas que no puedes dejar de devorar desde que lees las primeras palabras. Pero la realidad es otra. Nuestra realidad es distinta. Nosotros hablamos de fútbol y sus pasiones y por lo tanto eso del ´Efecto Cesc´ conviene encuadrarlo en el capítulo de novelas ejemplares futboleras. ¿Ejemplares? Pues sí, ejemplares con todas las de la ley. El ´Efecto Cesc´ consiste en fichar por un equipo un miércoles y el jueves, sólo un día después, rendir sobre el terreno de juego como si llevaras toda la vida jugando con tus nuevos compañeros. Es decir, aclimatación exprés, en tiempo récord. Justo, justo lo que necesita el Valencia de forma inmediata para estabilizar la línea defensiva... esa que tantos quebraderos de cabeza nos viene dando en las últimas temporadas y en lo que llevamos de la presente.
Dos fichajes
Pues bien, Víctor Ruiz y Antonio Barragán se han incorporado al ´ejército´ de Emery casi casi sobre la bocina. Hoy, con el mercado ya cerrado, ese par de fichajes hubiera sido imposible. Sobre la valía o calidad de ambos jugadores vamos a escuchar y leer en los próximos días opiniones para todos los gustos. Pero la mía es clara e inequívoca: son jugadores del Valencia CF y por lo tanto tienen todo mi apoyo desde el primer día hasta el último. Es más, desde el descaro de opinar sobre las cualidades de éste o aquel jugador siendo un plumilla en lugar de un técnico especializado en fútbol, debo decir que sí considero que tanto Víctor Ruiz como Barragán mejoran lo que tenemos en la plantilla... que es de lo que se trata.
El napolitano
Víctor Ruiz ya estaba en la agenda del Valencia CF cuando jugaba en el Espanyol. Este chaval tan joven, fornido y que sin embargo trata el balón con sensibilidad y tacto —vaya, que la sabe jugar como Dios manda— con apenas veinte años puso en alerta a todos los ojeadores del fútbol mundial que pululan por el mundo del fútbol. Víctor destacó muy pronto. Lo suyo fue llegar y besar el santo... hasta que tuvo la mala suerte —buena en principio— de fichar por el Nápoles y enrolarse en las filas de un equipo taliano que entendía el fútbol de forma absolutamente dispar al Espanyol. Víctor trabajó duro, pero su esfuerzo fue baldío. Apenas jugó con los napolitanos y esa temporada casi en blanco que le adorna implica, salvo sorpresa mayúscula, falta de ritmo para jugar los partidos al nivel que requiere el Valencia.
El pucelano
Barragán es lateral derecho y eso quiere decir que, tenga el nivel que tenga como futbolista, ya tiene sitio en este Valencia. Sólo por el hecho de moverse por esa parte del campo y de tener una vida ordenada y profesional —¿como la de Miguel? No, no, claro que no— ya merece la pena darle un margen de confianza al que ha sido hasta ahora defensa del Valladolid. Es más, si en su día Benítez le vio cualidades para jugar en el Liverpool sería por algo. Ahora bien, a Barragán, como a Víctor, le va a faltar tiempo para acoplarse a sus compañeros y empezar a rendir como lo necesita un equipo como el Valencia, es decir, al cien por cien desde el primer minuto hasta el último.
El Fàbregas
Bien, volvamos ahora al principio y rescatemos de las catacumbas eso que hemos llamado en el titular de este artículo el ´Efecto Cesc´. Eso, ni más ni menos, es lo que necesitaría el Valencia CF que pasara para convertirse en ese equipo sólido por el que tantos suspiramos. Necesitaríamos —necesitaría el Valencia de Unai Emery— que tanto Víctor Ruiz como Antonio Barragán tuvieran la capacidad de adaptación de Cesc Fábregas para fichar por su nuevo club tal día como ayer y ponerse a rendir al cien por cien con su nuevo equipo tal día como mañana. ´Efecto Cesc´, ya saben, adaptación en tiempo récord para un Valencia que hace aguas por todos sus poros defensivos. Es lo prioritario.
http://www.superdeporte.es/colaboradores/2011/09/01/efecto-cesc-defensa-valencia/123810.html
Tres jugadores fichados para reforzar la defensa, es un buen número, ahora sólo falta es que se aclimaten lo antes posible
¿Qué es el ´Efecto Cesc´? Escrito así, de golpe y porrazo y sin dar más explicaciones, suena a titular de una de esas novelas repletas de intriga y de asuntos turbios. Novelón de más de setecientas páginas que no puedes dejar de devorar desde que lees las primeras palabras. Pero la realidad es otra. Nuestra realidad es distinta. Nosotros hablamos de fútbol y sus pasiones y por lo tanto eso del ´Efecto Cesc´ conviene encuadrarlo en el capítulo de novelas ejemplares futboleras. ¿Ejemplares? Pues sí, ejemplares con todas las de la ley. El ´Efecto Cesc´ consiste en fichar por un equipo un miércoles y el jueves, sólo un día después, rendir sobre el terreno de juego como si llevaras toda la vida jugando con tus nuevos compañeros. Es decir, aclimatación exprés, en tiempo récord. Justo, justo lo que necesita el Valencia de forma inmediata para estabilizar la línea defensiva... esa que tantos quebraderos de cabeza nos viene dando en las últimas temporadas y en lo que llevamos de la presente.
Dos fichajes
Pues bien, Víctor Ruiz y Antonio Barragán se han incorporado al ´ejército´ de Emery casi casi sobre la bocina. Hoy, con el mercado ya cerrado, ese par de fichajes hubiera sido imposible. Sobre la valía o calidad de ambos jugadores vamos a escuchar y leer en los próximos días opiniones para todos los gustos. Pero la mía es clara e inequívoca: son jugadores del Valencia CF y por lo tanto tienen todo mi apoyo desde el primer día hasta el último. Es más, desde el descaro de opinar sobre las cualidades de éste o aquel jugador siendo un plumilla en lugar de un técnico especializado en fútbol, debo decir que sí considero que tanto Víctor Ruiz como Barragán mejoran lo que tenemos en la plantilla... que es de lo que se trata.
El napolitano
Víctor Ruiz ya estaba en la agenda del Valencia CF cuando jugaba en el Espanyol. Este chaval tan joven, fornido y que sin embargo trata el balón con sensibilidad y tacto —vaya, que la sabe jugar como Dios manda— con apenas veinte años puso en alerta a todos los ojeadores del fútbol mundial que pululan por el mundo del fútbol. Víctor destacó muy pronto. Lo suyo fue llegar y besar el santo... hasta que tuvo la mala suerte —buena en principio— de fichar por el Nápoles y enrolarse en las filas de un equipo taliano que entendía el fútbol de forma absolutamente dispar al Espanyol. Víctor trabajó duro, pero su esfuerzo fue baldío. Apenas jugó con los napolitanos y esa temporada casi en blanco que le adorna implica, salvo sorpresa mayúscula, falta de ritmo para jugar los partidos al nivel que requiere el Valencia.
El pucelano
Barragán es lateral derecho y eso quiere decir que, tenga el nivel que tenga como futbolista, ya tiene sitio en este Valencia. Sólo por el hecho de moverse por esa parte del campo y de tener una vida ordenada y profesional —¿como la de Miguel? No, no, claro que no— ya merece la pena darle un margen de confianza al que ha sido hasta ahora defensa del Valladolid. Es más, si en su día Benítez le vio cualidades para jugar en el Liverpool sería por algo. Ahora bien, a Barragán, como a Víctor, le va a faltar tiempo para acoplarse a sus compañeros y empezar a rendir como lo necesita un equipo como el Valencia, es decir, al cien por cien desde el primer minuto hasta el último.
El Fàbregas
Bien, volvamos ahora al principio y rescatemos de las catacumbas eso que hemos llamado en el titular de este artículo el ´Efecto Cesc´. Eso, ni más ni menos, es lo que necesitaría el Valencia CF que pasara para convertirse en ese equipo sólido por el que tantos suspiramos. Necesitaríamos —necesitaría el Valencia de Unai Emery— que tanto Víctor Ruiz como Antonio Barragán tuvieran la capacidad de adaptación de Cesc Fábregas para fichar por su nuevo club tal día como ayer y ponerse a rendir al cien por cien con su nuevo equipo tal día como mañana. ´Efecto Cesc´, ya saben, adaptación en tiempo récord para un Valencia que hace aguas por todos sus poros defensivos. Es lo prioritario.
http://www.superdeporte.es/colaboradores/2011/09/01/efecto-cesc-defensa-valencia/123810.html



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