FERNANDO GARCÍA BERLANGA
Con un puñado de pipiolos, Héctor Cúper demostró en Mestalla que los equipos se construyen desde atrás. Mientras, Emery prefiere la ruleta rusa.
Antes que nada, en el inicio del salto de Internet a las páginas de SUPER, mis agradecimientos al director de este periódico Joan Carles Martí por abrir esta ventana todos los martes para opinar de lo que más me apasiona en esta vida: el fútbol y en concreto, el Valencia CF. Me siento un privilegiado dentro de la familia valencianista.
Y a todo esto, la vida sigue igual. Ya sé que un partido dice muy poco de lo que va a hacer cada equipo en el presente campeonato de Liga pero, ¡el espectáculo del pasado sábado ante el Racing de Santander nos suena tanto! Nada que no hayamos visto en los últimos tres años con Unai Emery en el banquillo. Partidos de ida y vuelta, de ruleta rusa para sofoco de la parroquia y diversión de los rivales, que ven en el Valencia a un coloso con los pies de barro.
La diferencia
La única diferencia del estreno liguero con otros correcalles vividos en Mestalla la temporada pasada es que esta vez ganamos cuando en el pasado el propio Racing no solo montaba la fiesta, sino que además se largaba con la chica. Esto habla en todo caso bien del potencial que atesora el Valencia CF de mediocampo en adelante. Con jugadores como Jonas, Canales, Tino Costa, Parejo y Banega, que pueden hacer saltar por los aires cualquier fortín en un par de minutos por bien pertrechado que esté. A pesar de la marcha de Mata al Chelsea, en esa faceta sí que estamos más cerca que hace un año de Barcelona y Real Madrid.
Estrategia defensiva
Otra historia es meternos a diseccionar el Valencia equipo, más allá de sus jugadores. Aquí hacemos aguas por todas partes. Atacamos regular, defendemos peor y ya para qué hablar de las transiciones. En especial, cuando toca replegar. ¿Quién no se acuerda ya de aquel gol que nos metió el Atlético de Madrid en la UEFA hace dos años, cuando tras un corner a favor, Agüero y Forlán se presentaron solos delante de César porque sencillamente no había nadie guardando la casa? Pues el sábado se volvió a repetir la historia. Qué mejor botón de muestra que este para afirmar que lo de la estrategia defensiva y Emery es un matrimonio imposible. El tiempo pasa… y todo sigue igual.
Orden, orden
Está claro que no va con él. Diría que lo detesta porque lo suyo es ganar 4-3 a lo épico en vez de 1-0 sin haber dejado al rival tirar ni una vez a puerta. El problema es que no siempre vas a encontrar la llave sobre la bocina, ni a un conjunto de pipiolos abrumados por el esfuerzo haciendo de muro. Cúper demostró sin ir más lejos el pasado sábado que los equipos se construyen desde atrás, que el orden y la ubicación sobre el campo son piedras básicas para manejar los partidos con cierta solvencia. Luego es la calidad individual la que remata la faena, pero sin juego colectivo no hay forma humana de optar a objetivos mayores, a lo que yo creo toda la afición reclama para esta temporada: un título, aunque sea la Copa del Rey.
Pollos sin cabeza
Se habla de un central izquierdo y otro lateral derecho para lavarle la cara a esa verbena que tenemos montada detrás pero, ¿alguien se ha parado a contar los defensas que han pasado por el Valencia en los últimos años y siempre estamos con la misma cantinela? O somos expertos en fichar paquetes o sencillamente hay que apuntar más alto, en concreto al responsable de que los jugadores corran hacia atrás como pollos sin cabeza unas veces y otras escenifiquen un baile de patos mareados por la abrumadora distancia entre líneas.
Una mente pensante
«Menos emoción y más estrategia defensiva», me decía un aficionado al terminar el partido del pasado sábado. Y yo añadiría también alguna mente pensante, un entrenador-jugador que ponga orden y sepa leer los partidos. Ayala era la voz de Benítez en el terreno de juego. ¿Quién es hoy en día el Ayala de Emery sobre el terreno de juego? No lo encuentro por ningún sitio salvo cuando Albelda forma parte del once, pero me temo que más por iniciativa propia del jugador que del entrenador.
http://www.superdeporte.es/colaboradores/2011/08/30/vida-sigue-igual/137424.html
Con un puñado de pipiolos, Héctor Cúper demostró en Mestalla que los equipos se construyen desde atrás. Mientras, Emery prefiere la ruleta rusa.
Antes que nada, en el inicio del salto de Internet a las páginas de SUPER, mis agradecimientos al director de este periódico Joan Carles Martí por abrir esta ventana todos los martes para opinar de lo que más me apasiona en esta vida: el fútbol y en concreto, el Valencia CF. Me siento un privilegiado dentro de la familia valencianista.
Y a todo esto, la vida sigue igual. Ya sé que un partido dice muy poco de lo que va a hacer cada equipo en el presente campeonato de Liga pero, ¡el espectáculo del pasado sábado ante el Racing de Santander nos suena tanto! Nada que no hayamos visto en los últimos tres años con Unai Emery en el banquillo. Partidos de ida y vuelta, de ruleta rusa para sofoco de la parroquia y diversión de los rivales, que ven en el Valencia a un coloso con los pies de barro.
La diferencia
La única diferencia del estreno liguero con otros correcalles vividos en Mestalla la temporada pasada es que esta vez ganamos cuando en el pasado el propio Racing no solo montaba la fiesta, sino que además se largaba con la chica. Esto habla en todo caso bien del potencial que atesora el Valencia CF de mediocampo en adelante. Con jugadores como Jonas, Canales, Tino Costa, Parejo y Banega, que pueden hacer saltar por los aires cualquier fortín en un par de minutos por bien pertrechado que esté. A pesar de la marcha de Mata al Chelsea, en esa faceta sí que estamos más cerca que hace un año de Barcelona y Real Madrid.
Estrategia defensiva
Otra historia es meternos a diseccionar el Valencia equipo, más allá de sus jugadores. Aquí hacemos aguas por todas partes. Atacamos regular, defendemos peor y ya para qué hablar de las transiciones. En especial, cuando toca replegar. ¿Quién no se acuerda ya de aquel gol que nos metió el Atlético de Madrid en la UEFA hace dos años, cuando tras un corner a favor, Agüero y Forlán se presentaron solos delante de César porque sencillamente no había nadie guardando la casa? Pues el sábado se volvió a repetir la historia. Qué mejor botón de muestra que este para afirmar que lo de la estrategia defensiva y Emery es un matrimonio imposible. El tiempo pasa… y todo sigue igual.
Orden, orden
Está claro que no va con él. Diría que lo detesta porque lo suyo es ganar 4-3 a lo épico en vez de 1-0 sin haber dejado al rival tirar ni una vez a puerta. El problema es que no siempre vas a encontrar la llave sobre la bocina, ni a un conjunto de pipiolos abrumados por el esfuerzo haciendo de muro. Cúper demostró sin ir más lejos el pasado sábado que los equipos se construyen desde atrás, que el orden y la ubicación sobre el campo son piedras básicas para manejar los partidos con cierta solvencia. Luego es la calidad individual la que remata la faena, pero sin juego colectivo no hay forma humana de optar a objetivos mayores, a lo que yo creo toda la afición reclama para esta temporada: un título, aunque sea la Copa del Rey.
Pollos sin cabeza
Se habla de un central izquierdo y otro lateral derecho para lavarle la cara a esa verbena que tenemos montada detrás pero, ¿alguien se ha parado a contar los defensas que han pasado por el Valencia en los últimos años y siempre estamos con la misma cantinela? O somos expertos en fichar paquetes o sencillamente hay que apuntar más alto, en concreto al responsable de que los jugadores corran hacia atrás como pollos sin cabeza unas veces y otras escenifiquen un baile de patos mareados por la abrumadora distancia entre líneas.
Una mente pensante
«Menos emoción y más estrategia defensiva», me decía un aficionado al terminar el partido del pasado sábado. Y yo añadiría también alguna mente pensante, un entrenador-jugador que ponga orden y sepa leer los partidos. Ayala era la voz de Benítez en el terreno de juego. ¿Quién es hoy en día el Ayala de Emery sobre el terreno de juego? No lo encuentro por ningún sitio salvo cuando Albelda forma parte del once, pero me temo que más por iniciativa propia del jugador que del entrenador.
http://www.superdeporte.es/colaboradores/2011/08/30/vida-sigue-igual/137424.html



No hay comentarios:
Publicar un comentario