
Manuel Llorente llegó a ser consejero delegado del Valencia C. F y ahora vuelve como presidente. El hasta ayer máximo responsable del Pamesa Valencia asumirá en la Junta de Accionistas de mañana la presidencia del club de Mestalla, cargo que desde ayer por la tarde y de manera interina ocupa Javier Gómez. No acaban ahí los movimientos de convulsión que ha sufrido la entidad desde que el jueves por la noche anunciara su dimisión Vicente Soriano, tras frustrarse el reto de vender las parcelas del viejo Mestalla. En menos de 24 horas, el Valencia ha revolucionado casi por completo su consejo directivo y llega a la Asamblea con tan sólo cuatro supervivientes. A Javier Gómez, Fernando Gómez, José García Roig y Benjamín Muñoz, con José Pastor como secretario, les ha tocado el papel de representar el momento del cambio en la sociedad ante los accionistas.
Ellos continuarán dentro del organigrama que se fraguó en la cumbre que ayer por la mañana impulsó el máximo accionista de la entidad, Juan Soler, en su propio despacho profesional. Ahí quedó todo embastado. La sorpresa, de cualquier forma, llegó por la tarde, cuando se supo que en la famosa lista para la composición del nuevo consejo (se barajan nombres como Vicente Andreu, Vicente Gil Alcaide y Társilo Piles) dejaba fuera de combate a personas como Vicente Silla -el jueves todos le situaban como candidato idóneo para asumir la presidencia-, Ana Julia Rosselló -llegó al Valencia de la mano de Juan Soler- y Antonio Olmedo. La dimisión de Marcos Martínez -afín a Vicente Soriano- estaba cantada y de hecho fue el aperitivo de la reunión, ya que ni tan siquiera acudió a la cita.
El plato fuerte, con polémica incluida, llegaría después, cuando Silla, Roselló y Olmedo se encontraron la sorpresa de que estaban «nominados» y sin posibilidad de salvarse. Un poco más y se enteran de que se quedan fuera de juego en la misma Junta del domingo (hoy no se celebrará al fallar la primera convocatoria). Eso fue lo que realmente les molestó y lo que provocó que el tono de la reunión subiera. De ahí la cara de Vicente Silla cuando abandonó la sede del club. Era todo un poema. Su voz temblorosa delató que fue un trágico momento para él, un hombre acostumbrado a buscar el consenso. «Respetadme, no voy a decir nada, ya sabrán por qué», sugirió a los periodistas. Roselló, en cambio, sí echó algo de pimienta a sus declaraciones: «Me voy con una sensación agridulce porque las formas no me convencen». La ya ex consejera, además, no ocultó su versión de todo lo ocurrido, apuntando el papel preponderante que puede haber jugado en todo esto Bancaja a la hora de la composición del nuevo órgano rector y de marcar la hoja de ruta a seguir.
Por entonces, el nombre de Manuel Llorente ya circulaba por la sede valencianista, a pesar de que en la rueda de prensa que ofrecieron José Pastor y Javier Gómez (ya como nuevo presidente), la opción de Llorente fue casi silenciada intencionadamente. «Me parece bien», se limitó a responder Gómez cuando se le preguntó su opinión sobre Llorente, un hombre que de momento aterriza con bastante crédito. «Creo que fue un buen gestor», admitía Rosselló.
Al fin y al cabo, Javier Gómez no puede tener una opinión desfavorable a Llorente porque, en definitiva, fue este último quien lo fichó hace diez años (trabajaba anteriormente en GEC Alhstom Transporte) para el Valencia. Gómez entró como director financiero del club y ahora será el que entregue el testigo presidencial a su anterior tutor, quien le había delegado las acciones para esta Junta. Lo más curioso es que mientras Gómez comparecía ante los medios, el Pamesa emitía un comunicado en el que anunciaba la marcha de Llorente al club de Mestalla. Él y Juan Roig habían negociado su despedida por la mañana en los despachos del empresario. Ambos emitieron un comunicado en el que se lanzaron palabras de agradecimiento mutuo.
De esta manera, todo está prácticamente atado de cara a la asamblea de accionistas y ahora sí están despejadas las dudas que podían existir. Habrá ampliación de capital, cuestión que permite la supervivencia del Valencia -al menos momentánea- gracias a la inyección de esos 92 millones de euros que vendrán como consecuencia de la venta de esos títulos. Juan Soler ha acabado finalmente por asumir una postura que contaba con el apoyo de Javier Gómez y todo lo que ello significa. «No voy a asistir pero si apoyaré la ampliación porque es la solución para el Valencia. Espero que todo esto sea una pesadilla y acabe pronto», apuntaba Soler tras el famoso cónclave matinal en su despacho. Benjamín Muñoz seguía lógicamente este discurso: «Otra cosa sería una pérdida de tiempo». Y es que, según desveló ayer LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM), Muñoz firmó ayer ante notario votar sí a todos los puntos de la junta. En caso contrario tendrá que indemnizar a Soler con cinco millones de euros. Además, el resto de consejeros, por unanimidad, respaldaron esta vía en la reunión que mantuvieron en el club. Otra cosa bien distinta será escuchar la voz de los accionistas.
Ellos continuarán dentro del organigrama que se fraguó en la cumbre que ayer por la mañana impulsó el máximo accionista de la entidad, Juan Soler, en su propio despacho profesional. Ahí quedó todo embastado. La sorpresa, de cualquier forma, llegó por la tarde, cuando se supo que en la famosa lista para la composición del nuevo consejo (se barajan nombres como Vicente Andreu, Vicente Gil Alcaide y Társilo Piles) dejaba fuera de combate a personas como Vicente Silla -el jueves todos le situaban como candidato idóneo para asumir la presidencia-, Ana Julia Rosselló -llegó al Valencia de la mano de Juan Soler- y Antonio Olmedo. La dimisión de Marcos Martínez -afín a Vicente Soriano- estaba cantada y de hecho fue el aperitivo de la reunión, ya que ni tan siquiera acudió a la cita.
El plato fuerte, con polémica incluida, llegaría después, cuando Silla, Roselló y Olmedo se encontraron la sorpresa de que estaban «nominados» y sin posibilidad de salvarse. Un poco más y se enteran de que se quedan fuera de juego en la misma Junta del domingo (hoy no se celebrará al fallar la primera convocatoria). Eso fue lo que realmente les molestó y lo que provocó que el tono de la reunión subiera. De ahí la cara de Vicente Silla cuando abandonó la sede del club. Era todo un poema. Su voz temblorosa delató que fue un trágico momento para él, un hombre acostumbrado a buscar el consenso. «Respetadme, no voy a decir nada, ya sabrán por qué», sugirió a los periodistas. Roselló, en cambio, sí echó algo de pimienta a sus declaraciones: «Me voy con una sensación agridulce porque las formas no me convencen». La ya ex consejera, además, no ocultó su versión de todo lo ocurrido, apuntando el papel preponderante que puede haber jugado en todo esto Bancaja a la hora de la composición del nuevo órgano rector y de marcar la hoja de ruta a seguir.
Por entonces, el nombre de Manuel Llorente ya circulaba por la sede valencianista, a pesar de que en la rueda de prensa que ofrecieron José Pastor y Javier Gómez (ya como nuevo presidente), la opción de Llorente fue casi silenciada intencionadamente. «Me parece bien», se limitó a responder Gómez cuando se le preguntó su opinión sobre Llorente, un hombre que de momento aterriza con bastante crédito. «Creo que fue un buen gestor», admitía Rosselló.
Al fin y al cabo, Javier Gómez no puede tener una opinión desfavorable a Llorente porque, en definitiva, fue este último quien lo fichó hace diez años (trabajaba anteriormente en GEC Alhstom Transporte) para el Valencia. Gómez entró como director financiero del club y ahora será el que entregue el testigo presidencial a su anterior tutor, quien le había delegado las acciones para esta Junta. Lo más curioso es que mientras Gómez comparecía ante los medios, el Pamesa emitía un comunicado en el que anunciaba la marcha de Llorente al club de Mestalla. Él y Juan Roig habían negociado su despedida por la mañana en los despachos del empresario. Ambos emitieron un comunicado en el que se lanzaron palabras de agradecimiento mutuo.
De esta manera, todo está prácticamente atado de cara a la asamblea de accionistas y ahora sí están despejadas las dudas que podían existir. Habrá ampliación de capital, cuestión que permite la supervivencia del Valencia -al menos momentánea- gracias a la inyección de esos 92 millones de euros que vendrán como consecuencia de la venta de esos títulos. Juan Soler ha acabado finalmente por asumir una postura que contaba con el apoyo de Javier Gómez y todo lo que ello significa. «No voy a asistir pero si apoyaré la ampliación porque es la solución para el Valencia. Espero que todo esto sea una pesadilla y acabe pronto», apuntaba Soler tras el famoso cónclave matinal en su despacho. Benjamín Muñoz seguía lógicamente este discurso: «Otra cosa sería una pérdida de tiempo». Y es que, según desveló ayer LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM), Muñoz firmó ayer ante notario votar sí a todos los puntos de la junta. En caso contrario tendrá que indemnizar a Soler con cinco millones de euros. Además, el resto de consejeros, por unanimidad, respaldaron esta vía en la reunión que mantuvieron en el club. Otra cosa bien distinta será escuchar la voz de los accionistas.



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