El club ya está en sus manos para lo que deseen. Pueden venderlo, tumbar la ampliación de capital o deshacerse de los consejeros hostiles en la próxima junta general extraordinaria. Juan Soler, Vicente Soriano y Vicente Silla aglutinan ya más de la mitad de las acciones del Valencia, después de que este último se garantizara ayer el control de los títulos de José Peris Frígola, Carlo Cicchella, Vicente Alegre, Arturo Tuzón o Jesús Barrachina, entre otros. Al final hasta les sobran acciones. Querían un 51% y después de las que han acumulado superan ya el 53%.
La jornada de ayer volvió a ser frenética para Silla, un consejero que siempre se ha mantenido fiel a la familia Soler pero que también es hombre de confianza de Soriano. Tal es su afinidad a los dos máximos accionistas que incluso en el momento de mayor desencuentro entre ambos medió para evitar la ruptura definitiva. Ayer Silla volvió a cumplir a la perfección su papel de comodín y se aseguró el control de las acciones que restaban. En unos casos hubo compraventa, mientras que en otros, como los de Peris Frígola o Tuzón, los títulos no han cambiado de mano, aunque Silla ya sabe que puede hacer con ellos lo que quiera.
De entre los paquetes de acciones captados para la causa por Vicente Silla destacan, por citar algunos, los de Carlo Cicchella, con 2.040 títulos, o José Peris Frígola, con 1.670. Con el porcentaje accionarial acumulado entre Soler, Soriano y Silla se aseguran el suficiente poder de maniobra en la junta general extraordinaria que se debe celebrar el próximo día 6 de junio y en la que, en función de lo que pase en los días que restan hasta la fecha, los acontecimientos se dirigirán en un sentido u otro.
En el orden del día establecido para dicha junta aparece en uno de los puntos la remodelación del consejo de administración actual. Es evidente que si Vicente Soriano volviera a hacerse con el control del club el grupo rector sufrirá cambios importantes y todo apunta a que lo abandonarán los miembros considerados como disidentes al presidente, empezando por Fernando Gómez.
Por el contrario, consejeros de los que están enfrentados a Vicente Soriano continúan mostrándose convencidos de que el presidente no será capaz de cerrar la venta de las parcelas, lo que le dejaría definitivamente fuera de circulación y el sentido de la junta general sería otro totalmente opuesto. El desenlace es cuestión de días, eso sí, muy intensos.
La jornada de ayer volvió a ser frenética para Silla, un consejero que siempre se ha mantenido fiel a la familia Soler pero que también es hombre de confianza de Soriano. Tal es su afinidad a los dos máximos accionistas que incluso en el momento de mayor desencuentro entre ambos medió para evitar la ruptura definitiva. Ayer Silla volvió a cumplir a la perfección su papel de comodín y se aseguró el control de las acciones que restaban. En unos casos hubo compraventa, mientras que en otros, como los de Peris Frígola o Tuzón, los títulos no han cambiado de mano, aunque Silla ya sabe que puede hacer con ellos lo que quiera.
De entre los paquetes de acciones captados para la causa por Vicente Silla destacan, por citar algunos, los de Carlo Cicchella, con 2.040 títulos, o José Peris Frígola, con 1.670. Con el porcentaje accionarial acumulado entre Soler, Soriano y Silla se aseguran el suficiente poder de maniobra en la junta general extraordinaria que se debe celebrar el próximo día 6 de junio y en la que, en función de lo que pase en los días que restan hasta la fecha, los acontecimientos se dirigirán en un sentido u otro.
En el orden del día establecido para dicha junta aparece en uno de los puntos la remodelación del consejo de administración actual. Es evidente que si Vicente Soriano volviera a hacerse con el control del club el grupo rector sufrirá cambios importantes y todo apunta a que lo abandonarán los miembros considerados como disidentes al presidente, empezando por Fernando Gómez.
Por el contrario, consejeros de los que están enfrentados a Vicente Soriano continúan mostrándose convencidos de que el presidente no será capaz de cerrar la venta de las parcelas, lo que le dejaría definitivamente fuera de circulación y el sentido de la junta general sería otro totalmente opuesto. El desenlace es cuestión de días, eso sí, muy intensos.



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