Llorente está obligado a vender, pero no obliguemos al aficionado de la calle a entenderlo, porque no existe medicina contra el mal de amores, y menos si es amor al Valencia.
El personal ya sabe que me gusta defender al Valencia, y que a veces lo he hecho por defecto pero con devoción. Así ha sido desde hace tiempo y así va a ser hasta el infinito y mas allá porque mientras respiremos mi neurona y yo, tendremos posturas que defender en este periódico y en el SUPERMURCIELAGO de LevanteTV. Dicho esto, si lo que voy a decir le viene bien a Llorente, mejor para él, pero no es mi intención salvarle el culo por mucho que me mole defender al Valencia porque sí, porque sí y porque sí.
Lo que ha pasado en este caso es que durante el fin de semana me ha dado tiempo para pensar y darme cuenta de que Manolo tenía dos opciones —vender o no vender— y una de las dos era un ´marronazo´ considerable. Entonces, ¿por qué un tipo que no tiene un pelo de tonto opta por el marrón de vender a Mata en vez de salir a la calle y darse un baño de multitudes diciendo que «Mata no se vende y quien lo quiera que pague su cláusula»? Probablemente por lo mismo que el Villarreal traspasó a Cazorla al Málaga, y que podríamos calificar como una especie de responsabilidad del gestor. Y más todavía si cobra. Quiero decir que la decisión de vender a Mata es impopular porque el personal no quiere escuchar que el Valencia está canino, que sigue teniendo una deuda escalofriante y un campo nuevo parado cuyas obras espera reanudar esta temporada, —aunque en esto último uno ya no sabe dónde está la línea que separa el deseo de la realidad— , pero precisamente porque son ellos los que están, son ellos quienes tienen que apechugar con el asunto y sus consecuencias. Son ellos los que deben tomar decisiones impopulares en el presente pensando en el futuro aunque la gente no lo valore porque no existe medicina contra el mal de amores, y menos si ese amor es al Valencia. No hay más. Si acaso, que hace falta que algunos apechuguen con los marrones para que otros sigamos cantando aquello de «pasa el tiempo, pasa la gente, jugadores y presidentes, y nosotros siempre presentes te animamos hasta la muerte...». ¡Qué paradoja!
http://www.superdeporte.es/carlos-bosch/2011/08/23/llorente-pasa-tiempo-pasa-gente/136802.html



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