El VCF se dejó remontar otra vez con el vasco en el banquillo. El notable primer tiempo, una anécdota.
¡Menudo vicio tiene el Valencia de Unai Emery! Ya sea por pereza, por soberbia o por una mezcla de ambas cosas, pero lo cierto es que se deja ganar partidos o eliminatorias que tiene de cara demasiado fácilmente. Ocurrió ayer en El Madrigal y ya lo había hecho hasta en seis oportunidades anteriores desde que el de Hondarribia se sienta en el banquillo, en los últimos dos años y medio.
El 4-2 de Vila-real recuerda a lo sucedido en el primer duelo importante que tuvieron los de Mestalla con el vasco como técnico. Fue en la vuelta de la Supercopa de España 08/09 y en el Bernabéu, donde se dejaron remontar dos goles de ventaja (el 3-2 de la ida más el 0-1 inicial) con ese mismo marcador. La única diferencia con lo acaecido en esta ocasión es que los merengues entonces tenían dos jugadores menos.
El agravante de la derrota copera ante los amarillos, aunque pueda parecer contradictorio a simple vista, es la notable actuación de los blanquinegros en la primera parte. Porque en el descanso, con 0-2 en el marcador y los de Emery dando una imagen de superioridad aplastante, nada hacía presagiar tan nefasto desenlace. El 3-4-3 (con Stankevicius, Costa y Dealbert de centrales)- había vuelto a pillar por sorpresa al equipo de Garrido, como en el encuentro liguero de El Madrigal o en la ida diusputada hace dos semanas en Mestalla.
Muchos eran los motivos para el optimismo a falta de 45 minutos. Maduro podía con Borja Valero y hasta se permitía dar pases milimétricos a 40 metros de distancia. La banda derecha era coto privado de caza de Bruno. Las posesiones de balón, largas y con sentido. Guaita no tenía trabajo por la seguridad de defensiva. Y sobre el campo se encontraba un jugador creativo, como Banega, para apoyar a Mata, Joaquín y Soldado.
Pero todo se iría al garete en 18 minutos. Se podría decir que en apenas dos, ya que ese fue el tiempo de la segunda mitad que el Submarino necesitó para igualar de nuevo el marcador. Los valencianistas regresaron con tal caraja del vestuario que Cazorla y Giuseppe Rossi —este último tras un penalti más que polémico— marcaron antes de que se dieran cuenta.
El 3-2 de Marcos Rubén provocó un cambio de sistema en los blanquinegros. Emery intentó cortar la hemorragia quitando a un central, Dealbert, y poniendo sobre el césped a Vicente, en un regreso a la desesperada al 4-2-3-1. Sin embargo, no sirvió de nada. El Valencia se acercó al área porque el conjunto local cedió el terreno voluntariamente en el tramo final, pero no fue capaz de tener una oportunidad de gol clara.
Igual de anecdótico que el tanto de Rossi en el último minuto fue el rendimiento inicial de los blanquinegros. Lo que no pasa desapercibido es que estos últimos se han dejado remontar ya tres veces en lo que va de temporada. Ocurrió en el Camp Nou, tras un arranque igual o más espectacular como el de ayer, y también en Mestalla frente a Osasuna. Si el Barça marcó nada más volver del desaccanso y poco después se aseguró la victoria, los rojillos fueron capaces de sacar un punto pese a ir perdiendo por 3-1 y haber marcado solo un tanto en todas sus salidas ligueras previas.
En Copa siempre hay pájara
El Villarreal sacó partido de otra remontada similar en un choque liguero de hace dos temporadas. Es el torneo del KO, sin embargo, donde más daño hace esa tendencia a la autolesión de los pupilos de Unai Emery. La trayectoria copera del Valencia se cortó de raiz en los cursos precedentes en circunstancias parecidas a las de El Madrigal. En la 08/09, los blanquinegros llegaron al Pizjuán con un 3-2 favorable y se pusieron 0-1, pero acabaron eliminados en el descuento con un gol de cabeza de Squillaci. En la 09/10, tras voltear el 1-2 de Mestalla y ponerse 0-2 en Riazor —con doblete de Zigic—, se dejaron sorprender por el Deportivo, que logró empatar y pasar a la siguiente ronda.
http://www.superdeporte.es/valencia/2011/01/08/septimo-pecado-capital-emery/116050.html
¡Menudo vicio tiene el Valencia de Unai Emery! Ya sea por pereza, por soberbia o por una mezcla de ambas cosas, pero lo cierto es que se deja ganar partidos o eliminatorias que tiene de cara demasiado fácilmente. Ocurrió ayer en El Madrigal y ya lo había hecho hasta en seis oportunidades anteriores desde que el de Hondarribia se sienta en el banquillo, en los últimos dos años y medio.El 4-2 de Vila-real recuerda a lo sucedido en el primer duelo importante que tuvieron los de Mestalla con el vasco como técnico. Fue en la vuelta de la Supercopa de España 08/09 y en el Bernabéu, donde se dejaron remontar dos goles de ventaja (el 3-2 de la ida más el 0-1 inicial) con ese mismo marcador. La única diferencia con lo acaecido en esta ocasión es que los merengues entonces tenían dos jugadores menos.
El agravante de la derrota copera ante los amarillos, aunque pueda parecer contradictorio a simple vista, es la notable actuación de los blanquinegros en la primera parte. Porque en el descanso, con 0-2 en el marcador y los de Emery dando una imagen de superioridad aplastante, nada hacía presagiar tan nefasto desenlace. El 3-4-3 (con Stankevicius, Costa y Dealbert de centrales)- había vuelto a pillar por sorpresa al equipo de Garrido, como en el encuentro liguero de El Madrigal o en la ida diusputada hace dos semanas en Mestalla.
Muchos eran los motivos para el optimismo a falta de 45 minutos. Maduro podía con Borja Valero y hasta se permitía dar pases milimétricos a 40 metros de distancia. La banda derecha era coto privado de caza de Bruno. Las posesiones de balón, largas y con sentido. Guaita no tenía trabajo por la seguridad de defensiva. Y sobre el campo se encontraba un jugador creativo, como Banega, para apoyar a Mata, Joaquín y Soldado.
Pero todo se iría al garete en 18 minutos. Se podría decir que en apenas dos, ya que ese fue el tiempo de la segunda mitad que el Submarino necesitó para igualar de nuevo el marcador. Los valencianistas regresaron con tal caraja del vestuario que Cazorla y Giuseppe Rossi —este último tras un penalti más que polémico— marcaron antes de que se dieran cuenta.
El 3-2 de Marcos Rubén provocó un cambio de sistema en los blanquinegros. Emery intentó cortar la hemorragia quitando a un central, Dealbert, y poniendo sobre el césped a Vicente, en un regreso a la desesperada al 4-2-3-1. Sin embargo, no sirvió de nada. El Valencia se acercó al área porque el conjunto local cedió el terreno voluntariamente en el tramo final, pero no fue capaz de tener una oportunidad de gol clara.
Igual de anecdótico que el tanto de Rossi en el último minuto fue el rendimiento inicial de los blanquinegros. Lo que no pasa desapercibido es que estos últimos se han dejado remontar ya tres veces en lo que va de temporada. Ocurrió en el Camp Nou, tras un arranque igual o más espectacular como el de ayer, y también en Mestalla frente a Osasuna. Si el Barça marcó nada más volver del desaccanso y poco después se aseguró la victoria, los rojillos fueron capaces de sacar un punto pese a ir perdiendo por 3-1 y haber marcado solo un tanto en todas sus salidas ligueras previas.
En Copa siempre hay pájara
El Villarreal sacó partido de otra remontada similar en un choque liguero de hace dos temporadas. Es el torneo del KO, sin embargo, donde más daño hace esa tendencia a la autolesión de los pupilos de Unai Emery. La trayectoria copera del Valencia se cortó de raiz en los cursos precedentes en circunstancias parecidas a las de El Madrigal. En la 08/09, los blanquinegros llegaron al Pizjuán con un 3-2 favorable y se pusieron 0-1, pero acabaron eliminados en el descuento con un gol de cabeza de Squillaci. En la 09/10, tras voltear el 1-2 de Mestalla y ponerse 0-2 en Riazor —con doblete de Zigic—, se dejaron sorprender por el Deportivo, que logró empatar y pasar a la siguiente ronda.
http://www.superdeporte.es/valencia/2011/01/08/septimo-pecado-capital-emery/116050.html



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