Aunque a finales de diciembre se dio la luz verde que todos perseguían (el acuerdo lo firmaron Manuel Llorente y Javier Gómez con los responsables de la UTE), lo cierto es que la reanudación de las obras de Mestalla no se producirá hasta el próximo mes de abril. Al menos esa es la previsión que maneja el propio club de acuerdo lógicamente con las empresas constructoras. En un primer momento, el deseo -con más entusiasmo que argumentos- era ver ya obreros en el nuevo estadio a finales de enero o como mucho para este mes de febrero pero la realidad supera los esfuerzos que llevan desde hace bastantes meses los responsables valencianistas.
Ahora bien, una cosa se mantiene. Y es que, una vez entren las máquinas otra vez al futuro campo, lo que se quiere es que no salgan de allí hasta que el primer equipo valencianista pueda ya competir en la nueva instalación. Para eso, además de buenas palabras, hace falta dinero porque a la UTE no sólo hay que pagarle los plazos que se le deben sino ir teniendo una previsión de fondos para los plazos que van a venir tras la reanudación. Hay que tener en cuenta que el proyecto del nuevo Mestalla lleva paralizado ahora hace justo un año al dejar el Valencia, por falta de liquidez, de pagar a las empresas constructoras. Desde el club se mantiene además que, como muy pronto, podría empezar a usarse en la temporada 2011-2012, aunque lo cierto es que esa fecha nunca se ha querido confirmar con rotundidad precisamente por la dificultad de encontrar comprador al viejo estadio. Cuestión esta última en la que sigue trabajando la empresa Richard Ellis.
Para que se diera el pistoletazo de salida a los trabajos hacía falta la autorización administrativa puesto que en esta nueva etapa los trabajos irán enfocados a culminar la cota cero (situarlo a nivel de calle) y obras interiores de menor magnitud.
Ahora bien, una cosa se mantiene. Y es que, una vez entren las máquinas otra vez al futuro campo, lo que se quiere es que no salgan de allí hasta que el primer equipo valencianista pueda ya competir en la nueva instalación. Para eso, además de buenas palabras, hace falta dinero porque a la UTE no sólo hay que pagarle los plazos que se le deben sino ir teniendo una previsión de fondos para los plazos que van a venir tras la reanudación. Hay que tener en cuenta que el proyecto del nuevo Mestalla lleva paralizado ahora hace justo un año al dejar el Valencia, por falta de liquidez, de pagar a las empresas constructoras. Desde el club se mantiene además que, como muy pronto, podría empezar a usarse en la temporada 2011-2012, aunque lo cierto es que esa fecha nunca se ha querido confirmar con rotundidad precisamente por la dificultad de encontrar comprador al viejo estadio. Cuestión esta última en la que sigue trabajando la empresa Richard Ellis.
Para que se diera el pistoletazo de salida a los trabajos hacía falta la autorización administrativa puesto que en esta nueva etapa los trabajos irán enfocados a culminar la cota cero (situarlo a nivel de calle) y obras interiores de menor magnitud.



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