Vicente Soriano será presidente del Valencia durante cinco temporadas, al menos eso es lo que tiene pactado con el grupo de inversión norteamericano que desde el pasado sábado es el nuevo dueño del club de Mestalla. Porque ellos, los americanos, y no Soriano, son los que poseen el 51 por cien del capital social del Valencia. Eso sí, el compromiso adquirido con el empresario de Puzol —por escrito, según apuntan desde su entorno— es que la gestión deportiva y social del club la controle Soriano, mientras que el área financiera será supervisada de manera directa por quienes han pagado 85 millones de euros por las acciones que Juan Soler, Vicente Silla y el propio Vicente Soriano. Todo ello, claro está, si se consuma el relevo en la presidencia del club (cuya identidad se mantiene en el anonimato). ¿Cuándo será nombrado, si se hace oficial el cambio, Soriano presidente? La intención que tiene el hasta hace un mes máximo dirigente de la entidad es que la transición se produzca entre miércoles y jueves. Para ello, lógicamente, Manuel Llorente tiene mucho que decir. Soriano va a ofrecer esta tarde una rueda de prensa para explicar la operación de compra-venta de acciones y desvelar el proyecto (incluido el nombre del que sería su director deportivo). Unas horas antes hablará con Llorente. Soriano quiere que el relevo se produzca de manera amistosa y para ello debe de convencer primero al actual presidente para que mañana convoque reunión de su Consejo de Administración y un mínimo de cuatro consejeros presenten la dimisión (cuyos puestos serían ocupados por Soriano y personas afines a él, que serían los que elegirían en otra reunión del Consejo al nuevo presidente). Manuel Llorente, como su gente de confianza, tienen asumido que la venta de las acciones es un hecho consumado (como se ha informado se concretó el pasado sábado en la notaria Rueda Alba). De hecho, Javier Gómez envió ayer por burofax un documento que acredita que ya no regenta el poder político del paquete accionarial que poseía Juan Soler (poder político que tenía delegado desde la dimisión de Benjamín Muñoz). Pero lo que no tiene tan claro el entorno de Llorente, y es lo que espera que Soriano les presente hoy, son las soluciones económicas que trae bajo el brazo y por las que tiene intención de anular la ampliación de capital. El grupo inversor norteamericano, según desvelan fuentes próximas a Soriano, desembarcaría con 400 millones de euros para, por un lado, asumir la deuda con Bancaja —en forma de crédito pignarado a la parcela de Mestalla— y, por otro, para reanudar las obras del nuevo estadio. Tal como se ha apuntado, los nuevos dueños del club dejarán en manos de Soriano los asuntos del Club de Fútbol porque su cometido y objetivo no es otro que sacar dividendos de la parcela y de la explotación comercial del nuevo estadio. De tales expectativas económicas e inversoras es de las que deberá convencer Soriano a Llorente para que éste sea uno de los que presente su dimisión, y ello es así porque una teoría que círcula entre los afines a Llorente es la posibilidad de que la operación de compra-venta tenga como único fin paralizar la ampliación de capital. La solución al enigma no se hará esperar. Hoy.
lunes, 6 de julio de 2009
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