Inversiones Dalport SA no figura en el Consejo Superior de Deportes (CSD) como propietaria de ni una sóla acción del Valencia C.F. De hecho, Juan Soler es todavía el máximo accionista del club, según el órgano oficial.
Según confirmó ayer el CSD a LAS PROVINCIAS, las operaciones de compra de acciones de Soriano a Soler y de Inversiones Dalport a Soriano no habían sido autorizadas a fecha de ayer. «Han enviado una fotocopia con la identificación de la empresa (Inversiones Dalport SA) y la Agencia Tributaria ha dicho que no es válida y que tiene que enviar una documentación compulsada y cierta», explican fuentes del CSD. Además, la empresa Dalport no está al corriente del pago de sus obligaciones fiscales en Uruguay.
El Consejo Superior de Deporte es el órgano responsable de autorizar o denegar el traspaso de acciones entre los clubes deportivos. «Siguiendo la ley de Sociedades Anónimas», el CSD comprueba, a parte de datos «básicos» como que la empresa exista, que el comprador no tenga ya un «5% de un club que participe en la misma competición». El CSD no es capaz de realizar estas pesquisas y, por tanto, encarga la comprobación de estos datos al Ministerio de Hacienda ya que la Agencia Tributaria es quien puede conocer qué empresas existen, quiénes son sus dueños y qué participaciones tienen en otras empresas.
A la espera de que llegue la nueva documentación, la situación accionarial del club, pese a lo que se suponía tras la irrupción de Inversiones Dalport en Valencia, continúa sin cambios.
La operación que se publicitó como una venta de las acciones no es más que una opción de compra. El documento firmado entre Soriano y la supuesta empresa uruguaya contempla una transacción avalada por unos bonos de Ford que ofrecen los compradores y que los vendedores no aceptan.
En un punto posterior de la opción de compra de acciones del Valencia, se especifica que el traspaso accionarial se hará efectivo si se aporta, antes de la finalización de este mes, un aval de un banco europeo de reconocido prestigio internacional. Este tipo de documentos, según las fuentes financieras y empresariales consultadas, no se puede considerar en ningún caso como una compra sino como una opción de compra.
Ansia de correr
Fuentes cercanas a la operación tildan de «error» y «precipitación» el anuncio de Vicente Soriano cuando aseguró que Inversiones Dalport era el propietario del 50,3% del Valencia.
Mientras llega la documentación que dote de veracidad a Inversiones Dalport, el paradero de está empresa sigue siendo una pregunta sin respuesta. El Consejo Superior de Deportes, como es lógico, aseguró ayer que no tiene problema alguno en autorizar a Inversiones Dalport para que compre el 50,3% del Valencia, siempre y cuando, aporte toda la comunicación que se le requiere y que, a fecha de ayer, aún no había entregado.
A pesar de esto, desde el CSD se puntualizó que en la operación de venta de acciones dentro del Valencia (ni de ningún otro club) no tienen una actitud proactiva. «El trabajo de traer la documentación es de Inversiones Dalport SA ya que esto no compete ni a la Agencia Tributaria ni al Consejo Superior de Deportes».
Desde Uruguay, donde supuestamente está localizada la sede de Inversiones Dalport, no se tiene constancia de la existencia de dicha empresa. La oficina comercial del Instituto Comercio Exterior (ICEX) en Montevideo (Uruguay) aseguró ayer a este periódico que no tiene constancia alguna de Inversiones Dalport. «Si una empresa uruguaya hubiera comprado el Valencia Club de Fútbol seguro que aquí nos hubieramos enterado. Es muy raro que una empresa uruguaya tenga tanto dinero (en referencia a la supuesta inversión de 500 millones de euros que aseguró haría Inversiones Dalport)».
La oficina comercial del ICEX en Montevideo es la que utilizan las empresas españolas para comprobar la fiabilidad de las empresas uruguayas cuando van a realizar una exportación.
Mientras la situación de los grandes propietarios del Valencia cambia sustancialmente, los pequeños accionistas continuaron suscribiendo los nuevos titulos del club blanquinegro. En la sede de la Fundación del Valencia, durante la jornada de ayer, se percibió un mayor flujo de valencianistas que buscaban información sobre cómo se debe operar para suscribir la ampliación de capital.
Las dudas que suscita Inversiones Dalport SA, que se autonombró máximo accionista del club, siguieron copando las conversaciones entre los pequeños accionistas con ánimo de invertir en el Valencia.
Según confirmó ayer el CSD a LAS PROVINCIAS, las operaciones de compra de acciones de Soriano a Soler y de Inversiones Dalport a Soriano no habían sido autorizadas a fecha de ayer. «Han enviado una fotocopia con la identificación de la empresa (Inversiones Dalport SA) y la Agencia Tributaria ha dicho que no es válida y que tiene que enviar una documentación compulsada y cierta», explican fuentes del CSD. Además, la empresa Dalport no está al corriente del pago de sus obligaciones fiscales en Uruguay.
El Consejo Superior de Deporte es el órgano responsable de autorizar o denegar el traspaso de acciones entre los clubes deportivos. «Siguiendo la ley de Sociedades Anónimas», el CSD comprueba, a parte de datos «básicos» como que la empresa exista, que el comprador no tenga ya un «5% de un club que participe en la misma competición». El CSD no es capaz de realizar estas pesquisas y, por tanto, encarga la comprobación de estos datos al Ministerio de Hacienda ya que la Agencia Tributaria es quien puede conocer qué empresas existen, quiénes son sus dueños y qué participaciones tienen en otras empresas.
A la espera de que llegue la nueva documentación, la situación accionarial del club, pese a lo que se suponía tras la irrupción de Inversiones Dalport en Valencia, continúa sin cambios.
La operación que se publicitó como una venta de las acciones no es más que una opción de compra. El documento firmado entre Soriano y la supuesta empresa uruguaya contempla una transacción avalada por unos bonos de Ford que ofrecen los compradores y que los vendedores no aceptan.
En un punto posterior de la opción de compra de acciones del Valencia, se especifica que el traspaso accionarial se hará efectivo si se aporta, antes de la finalización de este mes, un aval de un banco europeo de reconocido prestigio internacional. Este tipo de documentos, según las fuentes financieras y empresariales consultadas, no se puede considerar en ningún caso como una compra sino como una opción de compra.
Ansia de correr
Fuentes cercanas a la operación tildan de «error» y «precipitación» el anuncio de Vicente Soriano cuando aseguró que Inversiones Dalport era el propietario del 50,3% del Valencia.
Mientras llega la documentación que dote de veracidad a Inversiones Dalport, el paradero de está empresa sigue siendo una pregunta sin respuesta. El Consejo Superior de Deportes, como es lógico, aseguró ayer que no tiene problema alguno en autorizar a Inversiones Dalport para que compre el 50,3% del Valencia, siempre y cuando, aporte toda la comunicación que se le requiere y que, a fecha de ayer, aún no había entregado.
A pesar de esto, desde el CSD se puntualizó que en la operación de venta de acciones dentro del Valencia (ni de ningún otro club) no tienen una actitud proactiva. «El trabajo de traer la documentación es de Inversiones Dalport SA ya que esto no compete ni a la Agencia Tributaria ni al Consejo Superior de Deportes».
Desde Uruguay, donde supuestamente está localizada la sede de Inversiones Dalport, no se tiene constancia de la existencia de dicha empresa. La oficina comercial del Instituto Comercio Exterior (ICEX) en Montevideo (Uruguay) aseguró ayer a este periódico que no tiene constancia alguna de Inversiones Dalport. «Si una empresa uruguaya hubiera comprado el Valencia Club de Fútbol seguro que aquí nos hubieramos enterado. Es muy raro que una empresa uruguaya tenga tanto dinero (en referencia a la supuesta inversión de 500 millones de euros que aseguró haría Inversiones Dalport)».
La oficina comercial del ICEX en Montevideo es la que utilizan las empresas españolas para comprobar la fiabilidad de las empresas uruguayas cuando van a realizar una exportación.
Mientras la situación de los grandes propietarios del Valencia cambia sustancialmente, los pequeños accionistas continuaron suscribiendo los nuevos titulos del club blanquinegro. En la sede de la Fundación del Valencia, durante la jornada de ayer, se percibió un mayor flujo de valencianistas que buscaban información sobre cómo se debe operar para suscribir la ampliación de capital.
Las dudas que suscita Inversiones Dalport SA, que se autonombró máximo accionista del club, siguieron copando las conversaciones entre los pequeños accionistas con ánimo de invertir en el Valencia.



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