Inversiones Dalport, el grupo que se ha convertido en nuevo máximo accionista del Valencia con el 50,3 por ciento del capital social, ha decidido pasar a la acción. Entiende que ha llegado la hora de la verdad y que toca dar la cara después de una semana de cuchillos largos que ha vivido el entorno del valencianismo, con espionaje incluido. El desgaste que la situación actual está produciendo a quienes aspiran a convertirse en los nuevos rectores de los destinos del club blanquinegro ha hecho salir a la palestra a este grupo inversor que encabeza Víctor Vicente Bravo y que tiene a Vicente Soriano como apoderado.
Ayer tarde, Inversiones Dalport emitió un comunicado, contundente en algunos de sus puntos, en uno de los cuales amenaza al consejo de administración que preside Manuel Llorente con llevarlo a los tribunales en el caso de que tomen alguna decisión deportiva que los máximos accionistas entiendan como perjudicial para el Valencia. Dicho de otro modo, que no están dispuestos a permitir la venta de ninguna de las estrellas del equipo. Además, Dalport hace hincapié en que ya hubo un requerimiento notarial al respecto del que se ha hecho caso omiso.
«Inversiones Dalport no quiere entorpecer la faceta deportiva, y por ello, en tanto en cuanto acceda a los órganos rectores del club, se pone a disposición del actual consejo de administración para facilitar todas aquellas operaciones que la parcela deportiva estime necesario, en el entendimiento de que, después del requerimiento notarial, se podría estar incurriendo en responsabilidades contra Derecho graves, con su correspondiente repercusión ante los tribunales que correspondan, mercantil y penal, tanto a nivel colectivo como consejo de administración, como a nivel individual, y personal, de todos y cada uno de sus miembros», reza el comunicado.
El grupo inversor recuerda también que después de convertirse en accionista mayoritario requirió notarialmente al consejo de administración para que accediera al pertinente traspaso de poderes «así como para que fuese suspendida la ampliación de capital aprobada en Junta General de Accionistas del pasado 7 de junio, por considerarla no necesaria, y para que se abstuviese de realizar actos de trascendencia económica para la sociedad como los que implicasen disposición y gravamen de cualquier activo, derechos y obligaciones. Requerimiento notarial al que se ha hecho caso omiso», se recoge en el escrito.
Dalport manifiesta en otro de los puntos de su comunicado que de la transmisión accionarial realizada y por la cual se ha convertido en el máximo accionista del Valencia «se ha dado cuenta al Consejo Superior de Deportes, organismo encargado de verificar que se ha actuado conforme a Ley, para su constancia e inscripción. De la capacidad financiera de Inversiones Dalport S. A. han tenido conocimiento y ha sido y será comprobada por las entidades públicas y bancarias que lo requieran».
El nuevo máximo accionista del Valencia explica más adelante que no ha irrumpido en el fútbol «para enfrentarse a nadie», que su política es la de «aunar voluntades y, entre todos, situar al Valencia a la altura y con la categoría que deseamos. Se han dado los pasos precisos para intentar que el traspaso de poderes se efectuase de forma ordenada y pacífica, actuando conforme a Ley y procurando que no suponga una ruptura de la familia valencianista, tanto por el bien como por la imagen del club. Lamentablemente no ha sido así, pudiendo haber intereses particulares y/u ocultos que, por ahora, se nos escapan a nuestro entender».
Lamenta que «el retraso en el traspaso de poderes no esté beneficiando la planificación de la temporada en el aspecto deportivo, a la vez que el cumplimiento del compromiso de sanear la entidad que permitiría al Valencia liquidar su deuda y continuar con las obras del Nou Mestalla», confirmando que durante la semana pasada «se inició un proceso de trabajo con los distintos estamentos de la sociedad valenciana, que entiende serán positivos para el futuro del club. En esta dinámica y con este único fin se continuará trabajando durante la próxima semana», termina manifestando Inversiones Dalport.
Ayer tarde, Inversiones Dalport emitió un comunicado, contundente en algunos de sus puntos, en uno de los cuales amenaza al consejo de administración que preside Manuel Llorente con llevarlo a los tribunales en el caso de que tomen alguna decisión deportiva que los máximos accionistas entiendan como perjudicial para el Valencia. Dicho de otro modo, que no están dispuestos a permitir la venta de ninguna de las estrellas del equipo. Además, Dalport hace hincapié en que ya hubo un requerimiento notarial al respecto del que se ha hecho caso omiso.
«Inversiones Dalport no quiere entorpecer la faceta deportiva, y por ello, en tanto en cuanto acceda a los órganos rectores del club, se pone a disposición del actual consejo de administración para facilitar todas aquellas operaciones que la parcela deportiva estime necesario, en el entendimiento de que, después del requerimiento notarial, se podría estar incurriendo en responsabilidades contra Derecho graves, con su correspondiente repercusión ante los tribunales que correspondan, mercantil y penal, tanto a nivel colectivo como consejo de administración, como a nivel individual, y personal, de todos y cada uno de sus miembros», reza el comunicado.
El grupo inversor recuerda también que después de convertirse en accionista mayoritario requirió notarialmente al consejo de administración para que accediera al pertinente traspaso de poderes «así como para que fuese suspendida la ampliación de capital aprobada en Junta General de Accionistas del pasado 7 de junio, por considerarla no necesaria, y para que se abstuviese de realizar actos de trascendencia económica para la sociedad como los que implicasen disposición y gravamen de cualquier activo, derechos y obligaciones. Requerimiento notarial al que se ha hecho caso omiso», se recoge en el escrito.
Dalport manifiesta en otro de los puntos de su comunicado que de la transmisión accionarial realizada y por la cual se ha convertido en el máximo accionista del Valencia «se ha dado cuenta al Consejo Superior de Deportes, organismo encargado de verificar que se ha actuado conforme a Ley, para su constancia e inscripción. De la capacidad financiera de Inversiones Dalport S. A. han tenido conocimiento y ha sido y será comprobada por las entidades públicas y bancarias que lo requieran».
El nuevo máximo accionista del Valencia explica más adelante que no ha irrumpido en el fútbol «para enfrentarse a nadie», que su política es la de «aunar voluntades y, entre todos, situar al Valencia a la altura y con la categoría que deseamos. Se han dado los pasos precisos para intentar que el traspaso de poderes se efectuase de forma ordenada y pacífica, actuando conforme a Ley y procurando que no suponga una ruptura de la familia valencianista, tanto por el bien como por la imagen del club. Lamentablemente no ha sido así, pudiendo haber intereses particulares y/u ocultos que, por ahora, se nos escapan a nuestro entender».
Lamenta que «el retraso en el traspaso de poderes no esté beneficiando la planificación de la temporada en el aspecto deportivo, a la vez que el cumplimiento del compromiso de sanear la entidad que permitiría al Valencia liquidar su deuda y continuar con las obras del Nou Mestalla», confirmando que durante la semana pasada «se inició un proceso de trabajo con los distintos estamentos de la sociedad valenciana, que entiende serán positivos para el futuro del club. En esta dinámica y con este único fin se continuará trabajando durante la próxima semana», termina manifestando Inversiones Dalport.



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