En la que está llamada a ser semana clave en la historia del Valencia C.F., un habitual actor secundario se convierte en protagonista. Benjamín Muñoz, secretario de la Asociación de Promotores y consejero blanquinegro, encarna desde ayer la voz y el voto de Juan Soler. El máximo accionista del club retira así su confianza a Vicente Soriano. Todo un indicio de lo que puede ocurrir si, de aquí al viernes, el presidente no vende las parcelas y el hotel.
Como avanzó poco antes del mediodía LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM), Soler ha delegado en Muñoz sus títulos, un 37% del total de la sociedad. El acuerdo se cerró en una reunión en la sede de Bancaja, a la que asistieron Juan Soler, Enrique Lucas, abogado de éste, y Javier Gómez, consejero delegado valencianista.
Con su último movimiento en esta maquiavélica partida de ajedrez, el máximo accionista pone en jaque a Soriano. La pasada semana ambos propietarios emprendieron, a través del consejero Vicente Silla, una compra masiva de títulos dirigida a controlar el club de cara a la junta general y a una posible venta. Ahora que entre los tres empresarios reúnen el 53% del accionariado, el desmarque de Soler dibuja un nuevo escenario.
A menos de una semana de la junta general extraordinaria, la voluntad de Soler continúa siendo apoyar la ampliación de capital. Así lo confirmó ayer a LAS PROVINCIAS. ¿Comprará además acciones? «Ya veremos en su momento lo que puedo suscribir», agregó. Sin embargo, su entorno ve poco probable que apueste por engordar su paquete accionarial.
Pero de aquí al fin de semana todo puede ocurrir. El documento formal de delegación de acciones ofrecía al constructor la opción de apoyar o rechazar de forma explícita la ampliación de capital. Aun así, marcó la tercera casilla: «Libertad de voto». Eso le deja margen de maniobra hasta el último instante, pendiente de la negociación que mantiene Soriano para vender las parcelas de Mestalla.
Benjamín Muñoz confirmó que tiene esa libertad «para hacer lo que crea conveniente» con las acciones de Soler, «sin instrucciones de ninguna clase de cara a la junta». Y admitió que todos están a la espera de noticias de Soriano. «Apoyaré o rechazaré la ampliación en función de lo que ocurra en el consejo». Sobre esta negociación para la venta de la parcela, se declara a la expectativa. «La esperamos y la deseamos».
Finalmente, la trascendental reunión del grupo dirigente se trasladará del jueves al viernes por petición expresa de Soriano. De este modo, el presidente comparecerá ante sus compañeros de junta el mismo día en que expira la autorización que estos le concedieron para que cierre la venta de las parcelas del viejo Mestalla y el hotel de la avenida de las Cortes en una operación conjunta cifrada en al menos 400 millones de euros.
El cambio de fecha dota de mayor relevancia al cónclave, pues se celebrará sobre la bocina. Si Soriano llega a la cita del viernes con la venta cerrada, dará un golpe en la mesa: recuperará sus poderes y la confianza de Soler para pasar factura a quienes han dudado de él. Pero, en caso contrario, la ampliación de capital se erigirá en alternativa única a la ley concursal e incluso se reactivará la oposición a Soriano. Y todas las miradas se dirigirían de nuevo hacia Muñoz. Él fijó el 5 de junio como fecha en que vencen los poderes presidenciales y ahora además representa a todos los efectos la voluntad del dueño, de Juan Soler.
Si Soriano fracasa, varios dirigentes confían en que Muñoz abandere en esa reunión del consejo una cuestión de confianza contra él. De prosperar la rebelión, el presidente no llegaría a la junta. Otra corriente prefiere que dimita ante los accionistas. La asamblea extraordinaria se celebrará el sábado o el domingo, en función de que en la primera convocatoria, la del día 6, se reúna el 60% del capital social, 114.000 acciones.
¿Qué pasará si no hay venta de parcelas ni ampliación de capital? La hoja de ruta es diáfana en este sentido. «El lunes a las 9 de la mañana presentamos en un juzgado el concurso de acreedores. Por coherencia y por necesidad. Nos veríamos obligados esté quien esté en el consejo», señaló el dirigente José García Roig. En este sentido, ya se prepara la lista de candidatos a entrar en el órgano rector, consensuada con Juan Soler.
Como avanzó poco antes del mediodía LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM), Soler ha delegado en Muñoz sus títulos, un 37% del total de la sociedad. El acuerdo se cerró en una reunión en la sede de Bancaja, a la que asistieron Juan Soler, Enrique Lucas, abogado de éste, y Javier Gómez, consejero delegado valencianista.
Con su último movimiento en esta maquiavélica partida de ajedrez, el máximo accionista pone en jaque a Soriano. La pasada semana ambos propietarios emprendieron, a través del consejero Vicente Silla, una compra masiva de títulos dirigida a controlar el club de cara a la junta general y a una posible venta. Ahora que entre los tres empresarios reúnen el 53% del accionariado, el desmarque de Soler dibuja un nuevo escenario.
A menos de una semana de la junta general extraordinaria, la voluntad de Soler continúa siendo apoyar la ampliación de capital. Así lo confirmó ayer a LAS PROVINCIAS. ¿Comprará además acciones? «Ya veremos en su momento lo que puedo suscribir», agregó. Sin embargo, su entorno ve poco probable que apueste por engordar su paquete accionarial.
Pero de aquí al fin de semana todo puede ocurrir. El documento formal de delegación de acciones ofrecía al constructor la opción de apoyar o rechazar de forma explícita la ampliación de capital. Aun así, marcó la tercera casilla: «Libertad de voto». Eso le deja margen de maniobra hasta el último instante, pendiente de la negociación que mantiene Soriano para vender las parcelas de Mestalla.
Benjamín Muñoz confirmó que tiene esa libertad «para hacer lo que crea conveniente» con las acciones de Soler, «sin instrucciones de ninguna clase de cara a la junta». Y admitió que todos están a la espera de noticias de Soriano. «Apoyaré o rechazaré la ampliación en función de lo que ocurra en el consejo». Sobre esta negociación para la venta de la parcela, se declara a la expectativa. «La esperamos y la deseamos».
Finalmente, la trascendental reunión del grupo dirigente se trasladará del jueves al viernes por petición expresa de Soriano. De este modo, el presidente comparecerá ante sus compañeros de junta el mismo día en que expira la autorización que estos le concedieron para que cierre la venta de las parcelas del viejo Mestalla y el hotel de la avenida de las Cortes en una operación conjunta cifrada en al menos 400 millones de euros.
El cambio de fecha dota de mayor relevancia al cónclave, pues se celebrará sobre la bocina. Si Soriano llega a la cita del viernes con la venta cerrada, dará un golpe en la mesa: recuperará sus poderes y la confianza de Soler para pasar factura a quienes han dudado de él. Pero, en caso contrario, la ampliación de capital se erigirá en alternativa única a la ley concursal e incluso se reactivará la oposición a Soriano. Y todas las miradas se dirigirían de nuevo hacia Muñoz. Él fijó el 5 de junio como fecha en que vencen los poderes presidenciales y ahora además representa a todos los efectos la voluntad del dueño, de Juan Soler.
Si Soriano fracasa, varios dirigentes confían en que Muñoz abandere en esa reunión del consejo una cuestión de confianza contra él. De prosperar la rebelión, el presidente no llegaría a la junta. Otra corriente prefiere que dimita ante los accionistas. La asamblea extraordinaria se celebrará el sábado o el domingo, en función de que en la primera convocatoria, la del día 6, se reúna el 60% del capital social, 114.000 acciones.
¿Qué pasará si no hay venta de parcelas ni ampliación de capital? La hoja de ruta es diáfana en este sentido. «El lunes a las 9 de la mañana presentamos en un juzgado el concurso de acreedores. Por coherencia y por necesidad. Nos veríamos obligados esté quien esté en el consejo», señaló el dirigente José García Roig. En este sentido, ya se prepara la lista de candidatos a entrar en el órgano rector, consensuada con Juan Soler.



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