Manuel Llorente mezcló lo emotivo y lo pragmático en su investidura. Lo primero, dice, le ha empujado a dar el salto hacia atrás. Del Pamesa al Valencia. Lo segundo se impone. La situación del club es crítica y urge la toma de medidas de urgencia para reflotar la institución. En su primera comparecencia abordó los asuntos más candentes: la economía, el nuevo estadio, la venta de las estrellas y la posibilidad de que este consejo recién creado se desintegre con la llegada de otro grupo accionarial.
El flamante presidente ejecutivo, que reaparece en el Valencia tres años después de su salida, comunicó su postura ante la posible venta de las estrellas del equipo -Villa y Silva, sobre todo, además de Mata y Albiol-. Lo ideal, defiende, es retener a estos pilares del conjunto de Unai Emery, pero la realidad, «cruda», como adjetivó, puede imponer su salida. «Hoy no nos estamos planteando vender a Villa, pero primero hay que ver la viabilidad económica de este club», señaló. Llorente repitió en más de una ocasión que una entidad como el Valencia no puede atender exclusivamente al rendimiento deportivo de un jugador; también hay que ver sus prestaciones económicas. Y, en función de ambas, el Valencia hará «lo que más convenga».
Llorente fue muy expresivo en una de sus frases alusivas a la venta de jugadores: «Hay momentos en que pasa la pieza y hay que disparar». Aunque también lo dijo de forma menos metafórica: «Si tenemos que vender algún jugador, lo haremos con la mejor oferta y con el consentimiento del mismo. La excelencia es sacar un rendimiento deportivo y económico a los jugadores». El gestor recordó que en su anterior etapa ya le paró los pies al Madrid con piezas tan preciadas como Mendieta o Ayala. Pero el pasado no es el presente. Él lo sabe. «La realidad nos asusta», afirmó sin matices. O sea, que la coyuntura de Villa o Silva no es la de Mendieta o Ayala. «Vender jugadores es una necesidad y una obligación en un club», concluyó.
El sucesor de Vicente Soriano llegó a Mestalla poco antes de las siete de la tarde, la hora en la que comenzó la constitución de un nuevo consejo de administración en el que Javier Gómez será el único vicepresidente y en el que Fernando Gómez será el encargado del área deportiva. Llorente asegura que se sintió nervioso, que le tembló la voz en el momento de dar ese paso al frente, que le ha llevado a 'romper' con Juan Roig, el propietario del Pamesa, y que va a exigir «un gran sacrificio para nuestras familias». Después entró en la sala VIP y tuvo su primer encuentro con la prensa. Allí, bajo la mirada simbólica del histórico ex presidente Luis Casanova, representado en un busto que descansa en lo alto de un pedestal, expuso sus planes sobre el futuro estadio, que pasan por recuperar el pacto tripartito entre el Consell, el Ayuntamiento y el Valencia. Para ello, hoy mismo va a solicitar audiencia con Camps y Barberá para retomar «una sociedad mixta. Nuestro objetivo es terminar el estadio, es una necesidad».
Otra de sus pretensiones es que la ampliación de capital sirva para «democratizar el club y que sea más popular. El Valencia necesita un accionariado lo más amplio posible. Este club tiene que ser de todos». Pero existe otra posibilidad, la entrada de un nuevo grupo accionarial que desbanque al que acaba de constituirse. «Ahora mismo, el consejo no piensa en esto. Si lo hiciera, no estaríamos aquí». El momento más firme de la intervención de Llorente fue su defensa a ultranza de Vicente Andreu y negó que lo haya recuperado para llevar a cabo la ley concursal. «Dejémonos de mezquindades, no seamos tan cortos de miras», espetó. Llorente se deshizo en elogios hacia el nuevo consejero. «Es una de las personas más honorables que conozco», manifestó.
El flamante presidente ejecutivo, que reaparece en el Valencia tres años después de su salida, comunicó su postura ante la posible venta de las estrellas del equipo -Villa y Silva, sobre todo, además de Mata y Albiol-. Lo ideal, defiende, es retener a estos pilares del conjunto de Unai Emery, pero la realidad, «cruda», como adjetivó, puede imponer su salida. «Hoy no nos estamos planteando vender a Villa, pero primero hay que ver la viabilidad económica de este club», señaló. Llorente repitió en más de una ocasión que una entidad como el Valencia no puede atender exclusivamente al rendimiento deportivo de un jugador; también hay que ver sus prestaciones económicas. Y, en función de ambas, el Valencia hará «lo que más convenga».
Llorente fue muy expresivo en una de sus frases alusivas a la venta de jugadores: «Hay momentos en que pasa la pieza y hay que disparar». Aunque también lo dijo de forma menos metafórica: «Si tenemos que vender algún jugador, lo haremos con la mejor oferta y con el consentimiento del mismo. La excelencia es sacar un rendimiento deportivo y económico a los jugadores». El gestor recordó que en su anterior etapa ya le paró los pies al Madrid con piezas tan preciadas como Mendieta o Ayala. Pero el pasado no es el presente. Él lo sabe. «La realidad nos asusta», afirmó sin matices. O sea, que la coyuntura de Villa o Silva no es la de Mendieta o Ayala. «Vender jugadores es una necesidad y una obligación en un club», concluyó.
El sucesor de Vicente Soriano llegó a Mestalla poco antes de las siete de la tarde, la hora en la que comenzó la constitución de un nuevo consejo de administración en el que Javier Gómez será el único vicepresidente y en el que Fernando Gómez será el encargado del área deportiva. Llorente asegura que se sintió nervioso, que le tembló la voz en el momento de dar ese paso al frente, que le ha llevado a 'romper' con Juan Roig, el propietario del Pamesa, y que va a exigir «un gran sacrificio para nuestras familias». Después entró en la sala VIP y tuvo su primer encuentro con la prensa. Allí, bajo la mirada simbólica del histórico ex presidente Luis Casanova, representado en un busto que descansa en lo alto de un pedestal, expuso sus planes sobre el futuro estadio, que pasan por recuperar el pacto tripartito entre el Consell, el Ayuntamiento y el Valencia. Para ello, hoy mismo va a solicitar audiencia con Camps y Barberá para retomar «una sociedad mixta. Nuestro objetivo es terminar el estadio, es una necesidad».
Otra de sus pretensiones es que la ampliación de capital sirva para «democratizar el club y que sea más popular. El Valencia necesita un accionariado lo más amplio posible. Este club tiene que ser de todos». Pero existe otra posibilidad, la entrada de un nuevo grupo accionarial que desbanque al que acaba de constituirse. «Ahora mismo, el consejo no piensa en esto. Si lo hiciera, no estaríamos aquí». El momento más firme de la intervención de Llorente fue su defensa a ultranza de Vicente Andreu y negó que lo haya recuperado para llevar a cabo la ley concursal. «Dejémonos de mezquindades, no seamos tan cortos de miras», espetó. Llorente se deshizo en elogios hacia el nuevo consejero. «Es una de las personas más honorables que conozco», manifestó.



2 comentarios:
esto de pedir ayudas institucionales y de los que dijo despues de que no es el Valencia CF el que necesita un estadio, sino que lo necesita la ciudad, quiere decir que vamos a tener que compartir estadio con el Levante?? porque ahi si que me matan....
ok, a los tres comments ccorazzon, yo tb tengo que preparar 700 pavos + 1000 en acciones.........voy a tener que llevarme una comisión por denuncia, jeje......dew pareja.-
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