Cortada la vía Soriano, que era el hombre destinado a convertir las parcelas de Mestalla en el dinero que necesita el Valencia para sobrevivir, el club parece dirigir su único destino hacia la ampliación de capital, sin descartar por ello la vía de vender futbolistas. El Valencia necesita con urgencia el ingreso de una fuerte inyección económica que permita paliar la deuda que arrastra la entidad. Las parcelas de Mestalla eran un motivo para la esperanza y a este se aferraba Soriano para prolongar su presidencia, pero se dio de bruces contra la realidad, la imposibilidad que marca el mercado, hoy en día, de conseguir los 400 millones de euros que perseguía.
Actualmente no hay capitalistas dispuestos a realizar tamaño desembolso y eso se ha llevado por delante a Soriano. ¿Y ahora qué? El domingo se celebrará una junta de accionistas con la ampliación de capital de 90 millones de euros como punto estrella. El consejero delegado, Javier Gómez, ha sido uno de los impulsores de la iniciativa, pero nada valdrá si Juan Soler y el propio Soriano, los máximos accionistas del club, no la apoyan con decisión.
Ambos han manifestado que tienen pensado rascarse el bolsillo para no perder su poder accionarial, pero con lo sucedido ayer habrá que ver qué decisión toma Soriano. En cuanto a Soler, este ha delegado sus acciones al consejero Benjamín Muñoz, que tiene en sus manos el futuro del Valencia. Hay 104.000 acciones acreditadas para la junta y él tiene un 70% 71.000 acciones: podrá aprobar o no la ampliación, nombrar un nuevo consejo de administración o lo que le dé la gana.
Pero es que el domingo el club se lo juega todo, ya que en caso de que la ampliación de capital se rechace, al día siguiente no habrá otra que acudir voluntariamente al concurso de acreedores al no poder hacer frente a las deudas que ahogan a la entidad. Sería un golpe casi mortal, tanto a nivel económico como de imagen, al tratarse de la sociedad civil más importante de la Comunitat Valenciana.
Y todo ello sin planificar el próximo equipo. Fernando Gómez continúa con las manos atadas pese a que tiene apalabradas algunas incorporaciones. El club necesita tranquilidad... y dinero.
Actualmente no hay capitalistas dispuestos a realizar tamaño desembolso y eso se ha llevado por delante a Soriano. ¿Y ahora qué? El domingo se celebrará una junta de accionistas con la ampliación de capital de 90 millones de euros como punto estrella. El consejero delegado, Javier Gómez, ha sido uno de los impulsores de la iniciativa, pero nada valdrá si Juan Soler y el propio Soriano, los máximos accionistas del club, no la apoyan con decisión.
Ambos han manifestado que tienen pensado rascarse el bolsillo para no perder su poder accionarial, pero con lo sucedido ayer habrá que ver qué decisión toma Soriano. En cuanto a Soler, este ha delegado sus acciones al consejero Benjamín Muñoz, que tiene en sus manos el futuro del Valencia. Hay 104.000 acciones acreditadas para la junta y él tiene un 70% 71.000 acciones: podrá aprobar o no la ampliación, nombrar un nuevo consejo de administración o lo que le dé la gana.
Pero es que el domingo el club se lo juega todo, ya que en caso de que la ampliación de capital se rechace, al día siguiente no habrá otra que acudir voluntariamente al concurso de acreedores al no poder hacer frente a las deudas que ahogan a la entidad. Sería un golpe casi mortal, tanto a nivel económico como de imagen, al tratarse de la sociedad civil más importante de la Comunitat Valenciana.
Y todo ello sin planificar el próximo equipo. Fernando Gómez continúa con las manos atadas pese a que tiene apalabradas algunas incorporaciones. El club necesita tranquilidad... y dinero.



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