-Juan Soler le ha delegado sus acciones. ¿Deja así en la estacada a Vicente Soriano?
-No. Y no sé por qué se le da esa interpretación en la calle. Yo no lo veo así. Nosotros fuimos puestos en el consejo de administración por Juan Soler y, por lo tanto, es normal que haya delegado en nosotros.
-Habla en primera persona del plural. ¿A quién se refiere?
-Pues indudablemente a Antonio Olmedo, Ana Julia Rosselló y yo mismo. Los tres entramos de la mano de Juan Soler en el Valencia.
-Tras los últimos movimientos, ¿será usted quien ponga fin a la presidencia de Vicente Soriano si no logra vender las parcelas del viejo Mestalla?
-No. Yo no sé lo que hará el señor Soriano. Lo que le puedo decir es que tenemos la promesa por su parte de que las parcelas están vendidas. Por eso le estamos apoyando, porque consideramos que es la salvación del Valencia y queremos que lo consiga.
-¿Es optimista al respecto?
-Sí. Yo luché en la reunión del consejo para que se le diera un voto de confianza y los poderes para cerrar la operación, porque es lo que puede solucionar la situación actual en que se encuentra el Valencia.
-¿Tiene Soriano los días contados como presidente si el viernes trae un comprador pero su oferta no se ajusta a las exigentes condiciones de pago que le impuso el consejo de administración?
-No lo sé, pero creo que no. Tenga en cuenta que no se puede comparar que falte un sello a que no esté la carta. Yo mantengo una total confianza en él y si el día 5 nos da la buena noticia abriré la botella de Moët&Chandon más grande que se fabrique.
-A esperar, pues.
-Efectivamente. Es sólo una cuestión de días.
-No. Y no sé por qué se le da esa interpretación en la calle. Yo no lo veo así. Nosotros fuimos puestos en el consejo de administración por Juan Soler y, por lo tanto, es normal que haya delegado en nosotros.
-Habla en primera persona del plural. ¿A quién se refiere?
-Pues indudablemente a Antonio Olmedo, Ana Julia Rosselló y yo mismo. Los tres entramos de la mano de Juan Soler en el Valencia.
-Tras los últimos movimientos, ¿será usted quien ponga fin a la presidencia de Vicente Soriano si no logra vender las parcelas del viejo Mestalla?
-No. Yo no sé lo que hará el señor Soriano. Lo que le puedo decir es que tenemos la promesa por su parte de que las parcelas están vendidas. Por eso le estamos apoyando, porque consideramos que es la salvación del Valencia y queremos que lo consiga.
-¿Es optimista al respecto?
-Sí. Yo luché en la reunión del consejo para que se le diera un voto de confianza y los poderes para cerrar la operación, porque es lo que puede solucionar la situación actual en que se encuentra el Valencia.
-¿Tiene Soriano los días contados como presidente si el viernes trae un comprador pero su oferta no se ajusta a las exigentes condiciones de pago que le impuso el consejo de administración?
-No lo sé, pero creo que no. Tenga en cuenta que no se puede comparar que falte un sello a que no esté la carta. Yo mantengo una total confianza en él y si el día 5 nos da la buena noticia abriré la botella de Moët&Chandon más grande que se fabrique.
-A esperar, pues.
-Efectivamente. Es sólo una cuestión de días.



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