Mal pinta la cosa entre Juan Soler y Juan Villalonga. Demasiado pronto han llegado las divergencias entre ambos. La pretendida ampliación de capital del nuevo gestor del club ha provocado el primer encontronazo.
Uno quiere hacerla a toda costa y el otro ahora tiene dudas. Uno asegura que está firmado el apoyo del máximo accionista y este matiza que sólo accedió a ello en un caso excepcional. En fin, lío habemus. Y, mientras tanto, la afición no duerme con la duda de si habrá que vender a Villa o a Silva para cuadrar las cuentas.
Villalonga se resiste a tener que traspasar a los cracks del Valencia. Dio su palabra para conformar un equipo campeón y ello sólo es posible con Villa, Silva y Joaquín en la plantilla. Además, con los dos primeros se comprometió a aumentarles el sueldo para garantizar su continuidad, mientras al gaditano le han asegurado que será un jugador importante tras el maremoto que vivió en la época de Ronald Koeman.
El nuevo gestor vería esta opción como el último recurso si no encuentra otra fórmula para acometer los pagos que ahogan a la entidad.Porque la primera medida con la que pretendía obtener el dinero necesario era la ampliación de capital. Así lo habló con Juan Soler durante las negociaciones para su acceso al club. Incluso quedó negro sobre blanco. Una de las personas que será relevante en el próximo consejo de administración de Villalonga aseguró ayer que todo se fijó por escrito. "
Sí, así fue. Ahora sorprende ese cambio de decisión de Soler", manifestó.Y es que el promotor rechaza esta medida. Sabe que tendrá que rascarse el bolsillo para mantener su estatus accionarial y con la crisis galopante, el horno no está para bollos. Por una vez se ha alineado con las tesis de Vicente Soriano. Enemigos íntimos.
También el ex vicepresidente se opone frontalmente, aunque Villalonga pretende reunirse con este para hacerle ver las bondades de la medida y convencerlo.Todo esto trece días después de que Soler y Villalonga se chocaran la mano.
La gente más cercana al ex presidente de Telefónica insiste en que no entiende el cambio de actitud de Soler pese a que todo está firmado. Pero la otra parte también ha hablado. El promotor está de vacaciones en Ibiza, aunque su entorno se ha apresurado a dar su versión. Asegura que lo que está signado es que Soler aceptaría una ampliación de capital en el caso, y sólo en el caso, de que una entidad financiera que deseara invertir en el Valencia así lo exigiera. Es decir, que la compra de títulos y el consiguiente dinero recibido sirviera como aval en el acuerdo alcanzado.
La herida se ha abierto sólo un día antes de que Villalonga forme su nuevo consejo de administración. Los nuevos rectores -el único seguro por ahora es Enrique Lucas Romaní como presidente, aunque se asegura que la mayoría serán valencianos y reconocidos valencianistas- se incorporarán por cooptación y el objetivo del empresario es adelantar el consejo de administración para que sus compañeros tengan el aval de los accionistas. Y a ponerse a trabajar para obtener dinero de la forma más rápida posible.
El grupo que lidera Villalonga asegura que tras la auditoría llevada a cabo la situación está peor de lo que parece. José María Mas Millet, mano derecha del gestor, ha escudriñado hasta el último papel del Valencia y así se lo ha transmitido. Se apunta incluso a que la causa de disolución amenaza. Pero sobre esto también surge la divergencia entre Villalonga y Soler.
El entorno del máximo accionista niega que la situación sea tan caótica al advertir de que no se puede llegar a este hundimiento porque el patrimonio es superior al dinero que se debe, y eso que la cifra roza los 400 millones.
Tras el cambio de consejo, el jueves Juan Villalonga se dirigirá a los aficionados del Valencia. Estos están ansiosos de conocer de su boca cuál es su pretensión en el club. Lo aclarará todo en una rueda de prensa. Hasta ahora se ha sabido que había acordado un crédito de 400 millones de euros para pagar las obras del estadio -cada mes el pago supera los ocho millones- y así evitar que en el plazo de treinta días las obras tuvieran que pararse por impago.Además, con rapidez se precisan cuarenta millones de euros. Hay que pagar los salarios de los futbolistas y todavía están en el aire las primas de la primera plantilla y del filial.
Y, mientras tanto, las parcelas del antiguo Mestalla siguen en punto muerto. Ni Juan Soler termina de pagar la primera que se quedó por 90 millones ni se venden las otras. El promotor prometió quedárselas si nadie llegaba a esa cifra. Tendrá que cumplir su palabra.
NOTA: Tiene cojones y perdón por la expresión, pero es que tiene cojones que la vida sea al revés y me explico , la persona que viene de Madrid y que no ha sido ni seguidor, ni abonado ni accionista del VCF quiere mas a nuestro sentimiento que el máximo accionista del VCF que quiere desprenderse de nuestros cracks , sin importarle el futuro y simplemente pensando en su futuro Estadio , desde aqui , aparte de las buenas palabras de mi amigo Paco, decirle que un Estadio sin afición es lo que se esta mereciendo este "personajillo" , que deje de jugar y que vuelva de donde llego, que deje a otras personas con mas valia y con mas "GANAS".
Estas hundiendo un barco que esta lleno de corazoncitos blancos y negros, te estas pasando dos pueblos chavalín.
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