Juan Villalonga no baja la guardia. La insistencia de Vicente Soriano en que tiene firmados los derechos políticos de las acciones de Juan Soler no hace desistir al empresario madrileño de su interés en comprar los títulos del ex presidente del Valencia y sigue adelante.
En el transcurso de su rueda de prensa del pasado jueves, Villalonga anunció que se marchaba para trasladar a sus colaboradores e inversores la situación y, en el plazo más breve posible, regresar en disposición de hacer frente al pago de los 76,7 millones de euros necesarios para hacerse con el paquete accionarial de Soler.
Villalonga sigue trabajando, insiste en que su tarea requiere tiempo, no desea que sea mucho, al contrario, cuanto antes, mejor, pero sí que necesitará al menos unos días. El empresario está empeñado en tomar las riendas del Valencia, objetivo que, en condiciones normales, cualquiera habría desechado ya, viendo a Soriano en la presidencia.Sin embargo, con Juan Soler de por medio todo es posible como ha habido oportunidad de comprobar durante la semana que hoy finaliza.
El máximo accionista del Valencia he hecho piruetas de todo tipo, se ha aliado y ha roto con Villalonga y con Soriano, fiel a la línea que marcó desde que llegó al mundo del fútbol.Y las interminables dudas de Soler son, tal vez, lo que anima a Villalonga a seguir adelante. El gestor valencianista más breve de la historia sigue adelante, convencido de que si le pone el dinero sobre la mesa a Soler le puede llevar a hacer otro viraje con el que las piezas vuelvan a cambiar.
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