
Fue el pasado 27 de octubre, fútbolísticamente hablando, cuando el pobre se convirtió en rico y el rico en pobre. Un anticipado milagro navideño que protagonizó la Agrupación Deportiva Alcorcón, el modesto club de Segunda B cuyas bufandas aparecen ya hasta en el Mundial de Clubes de Abu Dhabi tras golear y eliminar al Real Madrid en la Copa del Rey. «Hemos pasado a la historia», resume Fernando Béjar, único representante valenciano en la plantilla que entrena José Antonio Anquela.
¿Cuál es el motivo por el que SUPER ha querido iniciar las fiestas junto al jugador noveldense? Pues, quizá, que la «ilusión» que irradia acabe contagiándose al mayor número de personas posibles durante unos días tan especiales como los que hoy empiezan. «Esta experiencia me ha servido para volver a sentirme útil, para darme cuenta que el fútbol no se había acabado para mí», resalta el interior zurdo, quien, por primera vez a sus 29 años, está desplegando su juego en un equipo que no es de la Comunitat Valenciana.
Dice Fernando Béjar que la apuesta no ha podido salirle mejor. «He crecido mucho personal y anímicamente», comenta alguien que, sin ir más lejos, tuvo que lidiar con problemas económicos y deportivos la pasada campaña en el Alicante. Nada que ver con la realidad que le rodea en el Alcorcón, a quien dedicará su primer deseo del año.
«La meta en 2010 es el ascenso. Tenemos equipo de sobra para hacerlo, aunque todavía no hemos logrado nada», apunta el futbolista de Novelda, quien tiene pruebas de sobra para avalar su apuesta: a la conocida y comentadísima clasificación para octavos del torneo del KO hay que sumar la segunda posición en el grupo II de Segunda B.«Fue el partido de nuestra vida. Antes de salir pensábamos algo así como qué podemos hacer contra este gente, pero luego mira», recuerda el centrocampista, en alusión al famoso 4-0 que su equipo endosó a los Guti, Van Nistelrooy, Albiol, Benzemá o Raúl en el estadio Santo Domingo. Pero lo mejor de todos es que aquellos mismos héroes, que desde entonces abandonaron el anonimato propio de las categorías inferiores, aguantaron con creces la marea madridista en el Santiago Bernabéu.
«El de vuelta —jugado el 10 de noviembre— se convirtió en algo así como el primer y único encuentro de Liga de Campeones que jugaremos muchos de nosotros. Estábamos un poco asustados, porque se hablaba del espíritu de Juanito y de las grandes remontadas, y, además, el campo estaba lleno, pero cuajamos una actuación muy buena en defensa y aguantamos».
Los restos de aquel subidón de adrenalina, mezclados con el espíritu de estos días, son los que permiten que Fernando todavía sueñe con los ojos abiertos. Sabe que «lo normal» es que el Racing les elimine en la próxima ronda, que su objetivo es sacar adelante los encuentros ante aquellos equipos —sus rivales en el grupo II— que ahora les ven a ellos como los galácticos de la categoría, pero, aún así, no se resiste firmar otra bella página en la historia copera: «que no nos descarten, que nos podemos plantar en semifinales».
Se produzca o no otro milagro, el noveldense disfrutará desde hoy de su Navidad más feliz.
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